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martes, 9 de junio de 2026

KRONAN

Guión y dibujo: Jaume Brocal Remohí
Edición: Editorial Dondel: "Trinca", # 17
libro de cómics en cartoné
29 × 22 cm.
48  pp.  -sin numerar
color
PVP: 100 pts. (90 para socios del Club Trinca)
Mayo, 1973
Depósito legal: M-23.960 / 1970

Brocal Remohí, in memoria, por Félix Velasco

Las siguientes líneas pretenden rendir póstumo homenaje a uno de esos oscuros trabajadores del cómic español que se nos va sin que hayamos podido agradecerle en persona los felices momentos que nos ha dispensado la lectura de su obra durante años.
¿Cómo expresar el impacto visual que produjo en un niño de aproximadamente diez años la contemplación de las wagnerianas planchas de Kronan? Para alguien que había crecido con El Capitán Trueno y El Jabato, el acceso a ese titánico mundo esculpido en piedra, apenas vislumbrado entre jirones de niebla, supuso toda una revelación. La habilidad del dibujante en la recreación de escenarios, el tono onírico del relato y la belleza de las imágenes imbuye a sus páginas de una atmósfera irreal, cautivadora, hechizante. La feliz ocurrencia de su autor, ubicar la estética bárbara en el marco de la mitología escandinava, revela unas posibilidades hasta entonces desaprovechadas.
La alucinante odisea emprendida por el pelirrojo protagonista que culminará con la recuperación del martillo de Thor en el inframundo, no permite tregua al guerrero ni descanso a la capacidad de maravilla del lector. A medida que el héroe se interna en ese mundo de pesadilla, los peligros y adversarios que se oponen a su firme paso son empequeñecidos por los siguientes sin que cese el asombro del lector. La determinación de Kronan en su venganza no repara en lo extraordinario de su presencia en espacios jamás hollados por pisadas humanas. Las convenciones se tambalean como lo hace el cráneo gigantesco que, en lo más profundo del reino, sirve de morada a Hel, la diosa del inframundo, cuando el rayo de Thor acude en auxilio de su protegido al final del álbum.
Cumplida la misión, queda, sin embargo, la búsqueda personal: Loki, que no era otro quien se ocultaba bajo el nombre de Wolfdrala, huye y deja a Kronan con el punzante recuerdo de mujer e hijo, muertos por el dios del mal, continuación de la saga que concluye en la revista Blue Jeans, en sus números 4 y 5.
Si a todo lo expresado anteriormente, le añadimos un tono cromático más atractivo y personal que el acostumbrado en la industria nacional, y la calidad de la edición del álbum de Trinca: buen papel, cartoné... tendremos como resultado un producto que, al menos para el que suscribe, fue entronizado rápidamente entre sus preferencias. El álbum adquirió para mí un carácter tan mítico como el que emanaba de sus imágenes, y durante mucho tiempo, el sueño de mi vida fue hacerme con un ejemplar en propiedad (cosa que, por cierto, no conseguí hasta hace menos de un lustro).
Mientras tanto, hube de conformarme con “El devorador” y “En los dominios de Wolfdrala”, los dos episodios comentados anteriormente y que culminan, en blanco y negro (salvo la magnífica ilustración de portada del Blue Jeans # 4), la odisea del protagonista.
En la misma revista asistí, pocos números después, a las andanzas de otro guerrero cuyo parecido físico con Kronan, así como el de la estética de la serie, me sirvió de consuelo hasta la consecución del álbum de Trinca: Arcano. Creado para el mercado francés (para Pilote, Dargaud), vio impresas en la publicación de Nueva Frontera cinco historias cortas (“El gran brujo”, # 11, “El ojo de la diosa Isliah”, # 13, “La canción de Ylgrid”, # 14, “El monstruo de G’Zalth”, # 17 y “Selima”, # 18) en las que difiere de su modelo en su más convencional papel de caballero andante (aunque tocado con las pieles de bárbaro) desfacedor de entuertos, y su poder telepático al que quizá se refiere su nombre. La factura en color de las planchas de la serie continúa con el atractivo escenográfico de Kronan, aunque no tan acusada, y con la idealización de la representación del tipo: el héroe es quizá demasiado bello para ser creíble, pero funciona en un mundo de fantasía.
La trilogía de personajes bárbaros de la época dorada de Brocal Remohí se completa con otro personaje muy similar, creado también para Francia, aunque con guión ajeno, de Moliterni: Taar el rebelde, publicado al completo en nuestro país por Planeta en una serie de revistas en blanco y negro del mismo título.
A pesar de lo endeble de las historias, de la arcaica (y a veces redundante) narrativa utilizada, y, en general, de la supeditación de los guiones al aspecto gráfico, la obra de Brocal Remohí permanece como una creación personal de un hombre que sentía y transmitía pasión por su trabajo y que nos hizo soñar como nunca lo habíamos hecho antes.
Descanse en paz.

Fuente: Tebeosfera















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ESPIONAJE

33 ejemplares de diferentes épocas y editoriales.